Producción de Ojalá Films
El 12 de agosto, en el cine
Variedades, se estrenará el documental Se quema el cielo,
de Luciano Capelli y Ojalá Films. Esta producción retrata los dramas
del bosque seco guanacasteco y las luchas que se libran por recuperar su
estado original.
Alexánder Sánchez C.
El fuego quema a Guanacaste pero no lo acaba. El bosque seco, aunque
agredido y mutilado, guarda esperanzas de recuperar su antiguo y
fresco verdor.
Así lo grita el documental Se quema el cielo, de Luciano
Capelli, nueva pieza audiovisual que se estrenará el 12 de agosto, a
las 8 p. m., en el cine Variedades y que se adentra en los confines de
la pampa para desnudar los dolores y esperanzas de su bosque.
Con música del grupo costarricense Malpaís y animando
trabajos como Simbiosis. Bosque seco, de Manuel Obregón (ver
recuadro), Se quema el cielo nos relata una verdad para muchos
poco conocida: “El bosque seco de Guanacaste no es el que vemos
normalmente: charrales, altura baja; ese no es el paisaje original”,
explicó Capelli.
Por eso ambientalistas, biólogos,
guardaparques y bomberos forestales, luchan por recuperar un bosque
olvidado por la costumbre, en una epopeya que tardará al menos 300
años y en la que regenerar es palabra clave.
“La
ganadería, la caza y los incendios han cambiado el aspecto del bosque
seco. Por ejemplo, para el ganado, se sembró en las llanuras la
jaragua (tipo de pastizal), y ahora, con las necesidades que
tenemos, hay que luchar contra las jaraguas”, dijo María Marta Marta
Chavarría, bióloga del Programa de Investigación del Área de
Conservación Guanacaste (ACG), y quien es protagonista del documental.
Sin embargo, para los expertos en el tema, el primer paso
para regenerar el bosque seco es evitar los incendios forestales, razón
por la cual el documental de Capelli tiene como hilo conductor este
drama, causado muchas veces por descuido, desinformación o mala
intención de cazadores.
“El primer paso para
regenerar es parar los fuegos, y lo hemos estado haciendo ya por 25
años. Cuando se paran los fuegos, los mismos árboles producen semillas y
los animales llevan semillas al potrero”, dijo Roger Blanco,
coordinador de investigación de la ACG.
“Cuando hice
ese trabajo me topé con varios incendios. Un día vi uno muy grande que
me impresionó; cuando se apagó, el paisaje era desolador, entonces
decidí hacer algo para que no volviera a suceder”, dijo Capelli,
cuyo filme originalmente duraría 15 minutos pero que por su
envergadura fue inevitable que se extendiera.
Las
imágenes. Tras esta verdad, Capelli juega con las imágenes del
fuego y sus macabras consecuencias, introduciéndonos en la acción
real de los bomberos forestales. Es decir, el documental nos ubica en
una zona de fuego, para luego sacarnos al fresco aire de las soluciones.
Durante 57 minutos de documental, el mar guanacasteco, sus
volcanes y los pocos parches de bosque original seco que quedan en
la zona, recuerdan el tesoro por cual se inspira esta lucha. Durante
el filme, se aprecia una delicada fotografía de Capelli, que se
amarra fuerte al concepto de la música y abraza a una serie de
personajes que dan vida a este documental: todos ellos con una profunda
pasión por la belleza del bosque seco.
Un antiguo
mandador de la Hacienda Santa Rosa, una bióloga apasionada por la
educación de las futuras generaciones y un bombero totalmente entregado
a la causa, son parte de ese grupo inspirador.
Se
quema el cielo nació a raíz del libro Guanacaste, rutas de
viaje, libro de fotografías que Capelli editó junto a la
escritora Yasmín Ross, y que los llevó a recorrer casi todo Guanacaste.
“Yo conocía la Hacienda Santa Rosa, la había recorrido
varias veces como turista, pero una vez tuve un viaje diferente.
María Marta Chavarría (bióloga de ACG) me llevó a descubrir lo que
estaba detrás de cada paisaje, en un viaje a lo largo de 80 millones de
años”, confesó Capelli.
“Ella (María Marta Chavarría)
me contó historias de las piedras y las semillas, de las relaciones
entre la geología y el paisaje; me contó de las estrategias de
sobrevivencia de cientos de especies. Era tal su pasión por el tema,
que nunca he vuelto a mirar un paisaje natural de la misma manera”,
agregó Capelli.
“Quijotada”. Según Ojala
Films, productora de Se quema el cielo, el filme se grabó
durante un lapso de 18 meses y fue filmado en Alta Resolución (HDV), con
la participación de cineastas y técnicos costarricenses como Gustavo
Brenes, Draxe Ramírez, Marvin Murillo, Glen Vargas, Roy Prendas, Simón
Bolívar, Diego Mejías, Gloriana Cavallini y Francisco González “Chino”.
“El documental se grabó con muy poco presupuesto. Este
trabajo es una quijotada a la que se sumaron muchas personas de gran
talento”, confesó Capelli.
A partir del 1.° de
agosto, Se quema el cielo se distribuirá a través de DVD y
estará a la venta en la Librería Internacional. Según Capelli, la idea
es que su documental sea visto por muchos ticos y luego emprenda un
vuelo internacional por festivales ambientales de todo el mundo.
Fuente: http://www.nacion.com/
|