Exposición de la artista Karen Clachar en el Museo Nacional
Fotos, esculturas, instalaciones y videoarte registran el sentir popular.
Obras son creaciones colectivas de la artista y el pueblo.
Andrea Solano B. |
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La artista costarricense Karen Clachar no reconoce en la actual
provincia de Guanacaste aquella tierra rica en tradiciones que iluminó
sus años infantiles.
“Encuentro con la sombra” –que se exhibe en el Museo Nacional– es una
exposición multimedia con la que Clachar recupera el legado cultural
guanacasteco a través de las artes visuales.
La muestra recoge 11 fotografías a color, dos
esculturas, cuatro instalaciones y un videoarte, obras que documentan
una serie de acciones artísticas realizadas en dicha provincia desde el
2007 como parte del proyecto “Huellas de una herencia”.
Para no olvidar. La artista lanza una mirada
nostálgica, pero reflexiva sobre un importante trozo de territorio
costarricense mundialmente famoso por sus playas.
“Guanacaste es la zona del país más codiciada por los
inversionistas extranjeros y este desarrollo excesivo a corto plazo se
impone ante la riqueza de tradiciones que esta provincia ha conservado
a lo largo de su historia”, explicó la artista.
Así, las obras son una creación colectiva realizada por
la artista y el pueblo guanacasteco para rescatar del olvido su música,
poesía, narración oral, comidas, bebidas, oficios tradicionales,
celebraciones populares y personajes locales.
Lenguaje visual. La instalación Huellas de una herencia
reúne 680 pañuelos blancos que recogen textos escritos por los
guanacastecos desde las tradicionales “bombas”, hasta refranes, poemas,
anécdotas, piropos, recetas e incluso dibujos.
En total se distribuyeron 2.000 pañuelos blancos –como
el que usan los habitantes de la zona– inscritos con la leyenda “soy
parte de una herencia” para que la gente los llenara con lo que
quisiera.
Otra de las instalaciones consiste en una estructura
que contiene 19 bandejas con las huellas de personajes populares
impresas en cemento y cascajo. “Estas son las marcas de las manos y
pies de sabaneros, cocineras, coperos y todos esos personajes que son
anónimos para la historia oficial, pero que son parte importante de la
identidad de un pueblo”. dijo Clachar.
Ejército de sabaneros es una instalación
compuesta por 150 pequeñas figuras de barro como homenaje al hombre que
recorre las sabanas guanacastecas de sol a sol.
La cuarta instalación es el resultado de una acción
colectiva mediante la cual varios lugareños se unieron a una campaña
contra de la venta de la provincia de Guanacaste a compradores
extranjeros.
Los participantes se pusieron camisetas y colocaron rótulos y banderas con la leyenda not for sale (no está a la venta) en varios espacios públicos.
Los pobladores, además, imprimieron sus huellas
dactilares con tinta roja sobre un cartón en blanco como si fueran
votos. Son esas 250 huellas las que se colocaron en forma de espiral
sobre una pared para formar la instalación.
Por otra parte, las 11 fotografías recuperan escenas
del paisaje natural como el imponente árbol de Guanacaste y los
contrastes del paisaje urbano actual con rótulos comerciales jocosos.
Las imágenes también retratan íconos culturales de la provincia como la marimba y los hornos de las campesinas.
Las esculturas tituladas Entrelazados I y II son fabricadas con cachos de toro sobre madera y reviven la pintoresca y concurrida tradición de las corridas.
Finalmente el videoarte de 5 minutos Guanacaste siglo XXI registra un concurso de bombas y gritos del sabanero que la artista organizó en Liberia.
“Presento a los personajes y esta tradición oral en un video pensado a modo de una valla publicitaria”, explicó Clachar.
La curadora de la exposición, Clara Astiasarán, opina
que la artista logra narrar la historia auténtica de un pueblo a partir
de fragmentos de la vida cotidiana.
“Como un cartógrafo, Clachar une las partes y hace un
mapa personal que nunca es un todo, sino la suma de muchos pequeños
insignificantes e invisibles”.
Fuente: http://www.nacion.com/
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