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Rafael Pacheco G.
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A escasos 550 metros al este del parque Mario
Cañas, al final de la avenida 25 de Julio, en la ciudad de Liberia, se
ubica la Ermita de Nuestro Señor de la Agonía, una referencia
arquitectónica del pueblo liberiano.
La construcción del templo fue iniciativa de Baltazar
Baldioceda y Estrada. Se inició en marzo de 1854, pero se detuvo de
1856 a 1857, debido a la Campaña Nacional contra los filibusteros.
Los trabajos se reiniciaron en 1858 y quedaron
terminados hacia 1865. La primera misa se llevó a cabo casi un año
después, el 6 de enero de 1866.
La Ermita –como se le conoce en la Ciudad Blanca–
representa un hito arquitectónico como reflejo de lo más tradicional y
autóctono de la arquitectura guanacasteca de finales del período
colonial. Sus paredes son de adobe, técnica en la que los grandes
bloques de barro dan solidez a los muros que alcanzan hasta un metro de
espesor.
La cubierta del techo es de tejas antiguas hechas a
mano, soportadas por artesones, columnas y vigas de madera labrada. El
piso es de loseta de arcilla.
Se declaró e incorporó al Patrimonio Histórico
Arquitectónico de Costa Rica, según Decreto Ejecutivo Nº 28206-C, el
cual fue publicado en el Alcance Nº 86 a La Gaceta Nº 217 del 9 de
noviembre de 1999, de carácter privado. Es propiedad de las
Temporalidades de la Iglesia Católica, de la Diócesis de Tilarán.
Fuente: http://www.aldia.cr/
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