Muestra de Otto Apuy en el Museo Nacional
Pinturas, grabados e instalaciones están inspirados en estos artefactos
Propuesta del guanacasteco Apuy explora el significado espiritual de objetos
Andrea Solano B. |
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A través de sus obras de arte contemporáneo, el creador costarricense
Otto Apuy se aventuró a desentrañar los ancestrales misterios que
encierran las vasijas de cerámica policromada de la Gran Nicoya.
La exposición Vasijas comunicantes –que se exhibe en el Museo Nacional– presenta 20 obras entre pinturas de gran formato, serigrafías, monotipias, collage e instalaciones inspiradas en estos artefactos que fueron de uso extendido entre los pueblos precolombinos.
Según explicó el artista, las vasijas guardan en su
interior un profundo significado relacionado con el ciclo de la vida,
la muerte y, de nuevo, la vida.
“Estos objetos se colocaban como ofrendas funerarias
para acompañar al difunto en su tránsito hacia el otro mundo. Cuando
los arqueólogos desentierran las vasijas para estudiarlas, es como si
los trajeran de regreso a la vida”, explicó el artista, de 59 años y
oriundo de Guanacaste.
Sin embargo, Apuy aclara que la muestra no pretende ser
un estudio de las vasijas como piezas arqueológicas, sino más bien
indagar sobre su legado espiritual y filosófico.
Mensaje universal. Las cinco pinturas
–acrílicos sobre lienzo en gran formato– plasman representaciones
abstractas de las vasijas ricas en color, textura y movimiento. Algunos
de los trazos y formas en obras como Tránsito de ida y vuelta
sugieren el proceso de modelado en barro. “Nosotros también debemos
debemos modelar la memoria de nuestros antepasados”, reflexionó Apuy.
La obra gráfica –tres serigrafías y nueve monotipias–
se acerca más a la figuración siempre en torno a la silueta de la
vasija. La organización en cuadrículas y la riqueza de color en estas
piezas se asemeja al diseño de algún textil. Algunas de las piezas
intercalan textos poéticos, inspirados en la riqueza simbólica de estos
objetos.
La pieza Vasijas es un collage de papel,
pintura acrílica y piedras ubicado dentro de un nicho en una de las
paredes. Esta obra es una versión muy creativa de lo que podría ser un
panel informativo o un sistema de documentación sobre el proceso de
elaboración de una vasija.
Libro de pochote es una instalación de arcilla,
granos de arroz, piedras volcánicas y sedimento de ladrillo. “ Al estar
hecha de barro, la cerámica está anclada a la tierra, igual que el ser
humano”, dijo Apuy. El árbol de pochote es también protagonista de la
serigrafía Bosque tropical seco , que forma un conjunto con la instalación.
Otro conjunto lo integran la pintura Sitio arqueológico y la instalación Sitio arqueológico piedrecillas
. Estas dos piezas plantean la relación entre el ser humano, el cielo y
la tierra. “Me parece muy interesante expresar un mismo mensaje con una
obra en dos dimensiones como una pintura y otra tridimensional”, afirmó
el artista.
De acuerdo con Apuy, la obra que mejor sintetiza el concepto de la exposición es V3D o Vasija en tercera dimensión .
Es una instalación hecha con fibras textiles que entrelazan varios fragmentos de cerámica.
Al ser vista desde cierta distancia, la estructura tridimensional parece envolver una enorme silueta de una vasija.
“La figura se levanta desde la tierra, desde el origen
para desplazarse hacia el cielo. Las vasijas son objetos capaces de
comunicar, pues su diseño parte de la expresión espiritual de lo
armónico y del uso doméstico o ceremonial que le dieron nuestros
antepasados indígenas”, detalló Apuy.
La muestra se presenta hasta el 9 de agosto en la sala de exhibiciones temporales.
Fuente: http://www.nacion.com/
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