El ex astronauta Franklin Chang Díaz está convencido de que su invento
sirva para transportar a gente a Marte en un futuro no lejano. También
servirá para recoger la basura espacial y transportar suministros a los
satélites artificiales que rodean la Tierra. La NASA ya ha acordado con
este costarricense-estadounidense probar el cohete en la Estación
Espacial Internacional.
(Liberia, Costa Rica).
Franklin Chang Díaz alberga grandes planes para su cohete: un mensajero
para el espacio exterior, un camión de basura para recoger los
desperdicios en la órbita terrestre y, como gran objetivo, un
transbordador a Marte.
Este físico nacido en Costa Rica habla de manera totalmente natural sobre el día en que la humanidad se traslade por completo a
vivir en el espacio exterior, mientras nuestra preciada Tierra se convierte en un “parque protegido”.
“Nuestros bisnietos siempre podrán venir de vuelta [a la Tierra] desde donde quiera que estén viviendo para ver dónde vivieron
sus antepasados”, afirma este ex astronauta de la NASA que ahora preside y dirige Ad Astra Rocket
Company.
Para muchos, esto puede resultar demasiado difícil de digerir (recuerda a la historia de Wall-E). Pero Chang Díaz ya está sacándole brillo a su casco espacial, y
en un futuro no lejano espera ver cómo los humanos utilizan su revolucionario cohete para pasearse por la galaxia.
A Marte en poco más de un mes
Mientras tanto, asegura, su cohete de plasma puede tener otro buen puñado de usos prácticos.
El cohete, llamado VASIMR (Variable Specific Impulse Magnetoplasma Rocket, o Cohete de Magnetoplasma de Impulso Específico
Variable), utiliza una tecnología de alta potencia estudiada inicialmente por la NASA.
Impulsado por gases de escape a
temperaturas que alcanzan las del Sol, el VASIMR reduciría de forma radical el tiempo que lleva viajar desde la Tierra a Marte,
bajando desde ocho meses a tan solo 39 días.
El cohete también podría reducir el coste de los viajes espaciales en más de la mitad, transformando el negocio aeroespacial y
allanando el camino a la exploración espacial a más países, como la propia Costa Rica natal de Franklin Chang Díaz.
En septiembre, el cohete logró un hito. Durante una prueba, su motor superó los 200 kilovatios, convirtiéndolo en el cohete
eléctrico más potente del mundo.
Tras
los ensayos realizados en la Tierra, Ad Astra colabora ahora con la
NASA para probar el VASIMR en la Estación Espacial Internacional en
2013. Según Chang Díaz, su tecnología se podría utilizar para ayudar a
mantener la estación espacial en órbita. La compañía espera lanzar el cohete para usos comerciales en 2014.
Suena a ciencia ficción, pero el campo aeroespacial ha tomado
ya buena nota de los trabajos de este costarricense-estadounidense. El
American Institute of Aeronautics and Astronautics ha incluido al
VASIMR en la lista de las 10 tecnologías aeroespaciales de
más proyección en 2009.
Un cohete multiusos para cuidar del espacio exterior
Antes
de participar en misiones a Marte más veloces, Chang Díaz propone
algunos usos prácticos para el cohete cerca de la Tierra. Podría, por
ejemplo, actuar como un mensajero urgente en el espacio exterior, transportando suministros,
fundamentalmente combustible, a satélites o naves de forma barata
(bueno, más barata). Envíos que hoy en día cuestan unos 1.000 millones
de dólares podrán costar unos 500 millones con naves Ad Astra, según su
presidente.
También menciona otros usos, más cercanos al espíritu ecológico de su tierra natal. Estas naves podrían empezar a limpiar la
basura espacial generada por satélites en desuso.
“La Tierra se ha convertido en una colmena”, afirma Chang Díaz. “Hay
centenares de satélites que orbitan alrededor de la Tierra. Algunos de
ellos son simplemente chatarra flotante, porque se han quedado sin
combustible y se quedan en órbita sin actividad, muertos”.
Los objetos espaciales muertos chocan entre sí, y también
contra nuestro planeta. “A veces uno cree que está viendo unas
preciosas estrellas fugaces, que en realidad son trozos de basura espacial
que se acercan a la Tierra y se incendian al entrar en la atmósfera”,
asegura. “Nuestro objetivo es poder tener un camión de la basura que
recoja todos esos objetos en varias órbitas, obviamente a cambio de una
tarifa”, explica. Ad Astra podría arrojar esos desperdicios a un “cementerio orbital”, añade, “o también los podríamos lanzar
hacia el Sol, que es una especie de vertedero cósmico avanzado”.
La magia científica del VASIMR
A diferencia de los cohetes convencionales químicos, éste convierte el argón en plasma, el cuarto estado de la materia,
que se encuentra en fenómenos comunes como los relámpagos, las llamas
extremadamente calientes, las nebulosas, el Sol y otras estrellas.
Naturalmente, es demasiado caliente como para manejarlo… casi.
“No conocemos materiales que puedan soportar temperaturas tan altas. Así que no usamos materiales”, explica el ex astronauta.
“Usamos fuerzas muy exóticas, que están creadas con generadores magnéticos muy avanzados, y generamos unos tubos invisibles, unos
conductos, en donde podemos colocar plasma a esas temperaturas”.
El hombre detrás del invento
El nombre Franklin Chang Díaz quizás no suene a muchos fuera de Costa Rica, pero aquí es una estrella. Ningún otro tico
ha viajado al espacio. Tras entrar en la NASA en la década de los años 1980 Chang Díaz viajó siete veces a bordo de un transbordador espacial. También ha
sido director del Advanced Space Propulsion Laboratory de la agencia aeroespacial estadounidense, antes de formar su propia
compañía, Ad Astra, en 2005.
Pero su carrera exitosa no ha sido un camino de rosas. Chang Díaz emigró a Estados Unidos con 18 años, en 1968, justo en el año en
el que Estados Unidos comenzaba a perder la guerra contra Vietnam. Asegura que, aunque había experimentado algunas burlas como
niño en Costa Rica, nada le preparó para la discriminación de la que fue testigo en Estados Unidos.
Pero también se encontró con una gran paradoja.
"A pesar de que había mucho malestar, discriminación y lucha social en
los Estados Unidos, también vi un país que tenía una habilidad innata
para reparar sus propias heridas, algo que no veo en otros países de
Latinoamérica", dice Chang Díaz y añade que algunas de sus oportunidades surgieron gracias al movimiento pro derechos civiles de la época.
Se licenció en ingeniería mecánica en la Universidad de
Connecticut y realizó un doctorado en física de plasma aplicada en
1977, el mismo año que adquirió la nacionalidad estadounidense.
Ahora viaja continuamente entre los laboratorios Ad Astra en Texas y los de Costa Rica, aunque tiene predilección por su país de origen. "Es
volver a casa; es una sensación de haber vuelto de un viaje muy largo", dice cuando habla de la oportunidad que ha tenido para
construir un cohete espacial en los bosques de Guanacaste.
Con la ayuda de su equipo de científicos e ingenieros Tico, Chang Díaz pretende poner a Costa Rica en el mapa
intergaláctico. Cuando se le pregunta si su país tendrá el honor de llevar la primera bandera de un país en desarrollo al espacio, Díaz
contesta que sí. "Parte de la razón por la que tenemos posibilidades es porque estamos desarrollando una pieza tecnológica que irá
unida a la Estación Espacial Internacional. Y se habrá hecho aquí."
Fuente: http://noticias.lainformacion.com/
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