Los liberianos se comportaron como El Malacrianza
recién salido del toril: asustaron al principio pero se cansaron muy
pronto, apenas la defensa visitante sorteó a punta de capote y
verónicas las primeras embestidas.
Debe tomarse en cuenta, sin embargo, que el cuadro de
la pampa tuvo que diseñar una alineación inédita, carcomida por la
ausencia de cinco titulares (dos lesionados y tres tarjeteados). No es
cualquier equipo el que sobrevive a semejante sangría.
Este detalle será importante mañana, en el duelo de
vuelta, cuando se vean las caras por segunda y última vez en la
provincia de las flores. Michael Umaña, Pablo Salazar y Mínor Díaz
podrán volver al cuadro estelar y tendrán la oportunidad de cambiarle
la fisonomía a su club.
Mas, en este primer careo, el tono fue marcadamente
rojiamarillo. No solo porque igualar como visitante siempre es un
rédito aceptable, sino porque el Team demostró que tiene recursos suficientes para hacer daño.
Incluso estaríamos reseñando una victoria florense, de
no ser porque los artilleros heredianos olvidaron empacar la brújula en
esta gira a Guanacaste.
A jugar. Disputar el partido fue, en sí mismo,
toda una aventura, por la rebatiña de la semana pasada entre
dirigentes, que apenas se resolvió a última hora del viernes.
El cuerpo técnico liberiano tuvo que recurrir a
improvisaciones para cubrir las numerosas ausencias. Leonardo Jiménez
se encargó de actuar como líbero, probablemente por primera vez en su
carrera, mientras Harold Wallace volvió a sus tiempos de zaguero
central.
Por el ímpetu inicial de los pamperos, o por la
prudencia lógica del forastero, Herediano prefirió esperar atrás en los
primeros minutos. Luego soltó amarras y puso en serios aprietos a su
oponente.
Si los florenses no lograron subir al marcador fue por
la intervención del arquero Álvaro Mesén y por tremendos errores en
definición, de Andy Herron y en una ocasión de Leandrinho.
Aunque da la impresión de que los visitantes se quedaron cortos, el Team
tendrá la palabra en casa, mañana. Solo que este Liberia ya sabe lo que
es entonar el do de pecho como visitante. Todavía nadie puede ordenar
champán.
Fuente: http://www.nacion.com/