3.200 asisten a edición número 18
Evento reúne desde niños de 7 años hasta adultos mayores de 73
Pedalistas dicen que asisten atraídos por el panorama natural de la zona
Carlos Hernández, Corresponsal
Tilarán, Guanacaste. La edición número 18 de la Vuelta recreativa de ciclismo de
montaña al Lago Arenal empezó ayer en Tilarán con una impresionante
cifra de 3.200 ruteros.
La edición número 18 de la Vuelta recreativa de ciclismo de
montaña al Lago Arenal empezó ayer en Tilarán con una impresionante
cifra de 3.200 ruteros.
Desde niños de siete años como Jafet Villalobos, vecino
de Monteverde de Puntarenas, hasta adultos mayores como Evelio Vargas,
de 73 años –uno de los fundadores de la vuelta– figuran entre los
entusiastas participantes.
El evento organizado por la Asociación local de
ciclismo recreativo consiste en bordear el lago en un recorrido
dividido en dos fases, ambas con una distancia de 60 kilómetros de
recorrido.
La primera se inició ayer a las nueve de la mañana, en
el parque local y fue terminando pasadas las 4 p. m. en El Castillo, un
pequeño caserío del cantón de San Ramón que está ubicado en las faldas
del Volcán Arenal.
Esta primera fase pasó por Río Chiquito, Tronadora y
Arenal Viejo, entre otros caseríos. Se desarrolló en un 95% sobre
carretera de lastre y lodo, particularmente en el último trecho de 15
kilómetros hasta llegar al Castillo.
Hoy, en la segunda etapa, los ciclistas retornarán al
punto de partida pero con un cambio de panorama. El recorrido se
desarrollará exclusivamente sobre la carretera de asfalto que une La
Fortuna de San Carlos con Tilarán.
Majestuosidad. David Núñez Bonilla, propietario
de un Supermercado en Guápiles, dijo que este año decidió asistir
motivado por un grupo de amigos que le hablaron de las impresionantes
bellezas naturales que rodean el lago.
“Aquí me he sentido como en el paraíso. Es casi
imposible describir tanta belleza”, afirmó Núñez, quien se preparó
físicamente durante dos meses recorriendo hasta 50 kilómetros de camino
diarios.
Mercedes Rodríguez, de 35 años de edad y vecina del
centro de Alajuela, dijo estar extasiada por la riqueza natural que
pudo observar en el recorrido de ayer.
“Pedaleando he pasado del sol a la llovizna, del polvo
al barro, pero sobre todo he respirado aire puro, lo que no se puede en
las ciudades donde abunda la contaminación”, dijo muy contenta
Rodríguez.
FUENTE: PERIÓDICO LA NACIÓN
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