Lic.
Hamilton Ruiz Cascante
Exdiputado y Embajador
El toro Malacrianza es un ícono donde se
encuentra guardada la expresión cultural guanacasteca.: las corridas encerradas
con barreras de varas rollizas, las bandas parranderas al estilo de los
areciosríos , el lazo a los cachos y caribarba , los caballos con aperos
criollos de cuero crudo, los toros, el grito “guip…guip..guip… ip…ip…iiii…a,el toreo con vaqueta, las espuelas de estrella,
el pretal de cabuya , el toril, el sabanero, el guaro en cacho o coyol, las
bombas y retahílas, canciones , bailes, comidas y bebidas típicas de este
pueblo, hemos vivido nuestra vida , tal vez forzada por nuestras necesidades
como todos los seres humanos del mundo, pero con autenticidad, de ahí, nuestra
identidad; etc.
Nacieron
estos gigantes de la pampa donde han nacido y convivido con los hombres de tés
quemada por el sol, donde se solaza el alcaraván y el sabanero de sol a sol.
Pastorean con el hato en el potrero a espera del tormento de las espuelas, la
presión del pretal al cinto, la mampara de la vaqueta, el tronar de las
bombetas, el bullicio de la cimarrona y el desfile de payasos.
Otra vez, Guanacaste levanta la bandera de la Anexión ante todo el país, ese es
Guanacaste, Costa Rica, ahora no fue un acto político, fue un grito emotivo de
nuestra cultura; esta vez, por medio de la furia, de la elegancia del rodeo del
Malacrianza y el Chirriche. Este fin de semana Nicoya vivió en la emoción de
todos los costarricenses y qué decir de los coterráneos que viven en otras
provincias o fuera del país.
Toros y montadores demostraron el valor; la doma la crianza, monta, toreo y
viviendo su identidad como guanacastecos. Lindo espectáculo le han dado al país
los toros el Malacrianza y el Chirriche y montadores que han jugado su vida en
las espaldas de estos gigantes de varias toneladas de la ganadería
guanacasteca.
No ha habido héroe, político, líder, artista que haya robado la atención y
admiración del pueblo costarricense en tan poco tiempo, como lo han hecho estos
dos sementales de la sabana guanacasteca.
Cada cosa, con su cosa; cada quien con sus gustos, pero estos animales han
motivado el interés de niños, mujeres, hombres, empresas, ganaderos y
comunidades en general a nivel nacional.
Muchos dicen que nuestras tradiciones se han perdido, no, ahí están latentes,
hay que impulsarlas con orgullo, hidalguía y fervor. En esto debemos
reconocerle a Julio Peña; que con su pluma legendaria pudo llevar paso a paso,
dese luego, con el conocimiento del caso, de la vida guanacasteca a través de
los medios de comunicación. Hoy, estos íconos dejan huella y fama en los rodeos
donde se presenten y son testigos de las danzas de los millones que producen
para bien de estas comunidades, ¡quiera Dios!
Antes los toros para las fiestas cívicas de los pueblos de Guanacaste eran
cedidos gratis, al igual, los montadores no cobraban nada a las comisiones de
fiestas para recolectar fondos y arreglar la escuela, caminos, etc. Ahora todo
se ha convertido en negocio y costos para los ganaderos, montadores y
comunidades.
En Nicoya la gente se aglutinó para verlos todavía dentro de los camiones. Les
sacaban fotos y videos. A la hora que el montador pidió puerta, muchos lloraron
de la emoción, no podían creer que estaban ante uno de los mejores espectáculos
de monta taurina a la usanza guanacasteca. Para buenos toros, buenos
montadores, todo eso se produce en la pampa guanacasteca.
Después de la monta, ya los toros en los camiones para regresar a sus predios;
muchos se acercaron y sin esperar respuestas les decían; “diay , qué te pasó,
por qué no lo botaste, qué, te vencieron ; en la otra fiesta nos vemos…”