 Hace seis años, 286 alumnos asistían a la escuela
Marcelino García Flamenco, en Quebrada Grande, Liberia. Entonces, la
maestra de kínder tenía dos grupos: uno en la mañana y otro en la
tarde.
Hoy, a ese centro de primaria solo acuden 186 niños y la docente de kínder solo atiende un grupo.
Aunque este es un caso extremo, es un reflejo de la reducción en el número de niños en las escuelas a nivel nacional.
Anabel Abellán, directora de la escuela, consideró que
la disminución en la matrícula mejora la calidad de la educación, pero
afecta el salario de los educadores.
Los horarios dobles (mañana y tarde) debieron ser
eliminados en los niveles de maternal, kínder, primero y segundo
grados, lo que afecta el salario de los docentes.
La directora expresó que otra posible causa de este
fenómeno es que muchas familias de la localidad migran a la ciudad de
Liberia u otros cantones en pos de empleo.
Mirania Villegas, maestra de primer grado, declaró que antes tenía hasta 40 chiquitos a su cargo. En estos momentos, solo 14.
Aunque los pequeños reciben una atención más
individualizada, dijo Villegas, existe la preocupación de que los
maestros deban ser reubicados.
“La situación económica de muchas familias provoca que
tanto el padre como la madre tengan que trabajar, por lo que las
familias son más pequeñas. “No hay tanto niño”, añadió la maestra.
Marita Díaz, encargada de preescolar, advirtió que la escuela podría perder códigos (plazas de docentes).
“Estamos trabajando con un grupo de 20 niños y en el
2006 se trabajaba con 40 ó 42 estudiantes. Para nosotros, es más fácil
trabajar con grupos pequeños, pero no hay estabilidad”, añadió Díaz.
|