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La cancha de tenis del Hotel Four Seasons queda a pocos metros de la planta número uno de tratamiento de aguas. Sin embargo, los huéspedes no lo notan: no hay ni olor ni ruido, ni moscas.
Esa planta es una de las dos que tiene operando el
proyecto Península Papagayo, uno de los 23 concesionarios del polo
turístico Golfo de Papagayo, en el noroeste de la provincia de
Guanacaste. El proyecto lo ejecuta la empresa Ecodesarrollo Papagayo.
Otras dos plantas vienen en camino y se planea que más
de 12 estarán ubicadas a lo largo de las 840 hectáreas del proyecto
durante los 28 años que tiene de plazo la empresa para desarrollar
todas las obras (entre ellas, tres campos de golf, nueve sitios
hoteleros y 2.000 casas).
Son plantas de nivel terciario: el más alto y complejo
en este tipo de procesos, pero que garantiza que las aguas residuales y
negras saldrán, al cabo de unas horas, con una calidad potable para ser
reutilizadas.
En el proyecto se ha
invertido poco más de $1 millón en equipos, pero vale la pena. Este tipo de
inversiones forman parte de una política empresarial que no solo busca
cumplir con un mandato del Estado, sino hacer “un desarrollo modelo,
sostenible en el largo plazo, fundamentado en el respeto al medio
ambiente y a las comunidades aledañas”.
Actualmente, está en capacidad de procesar hasta 1.400
metros cúbicos de aguas residuales y negras. En cada proceso tardan
unas seis horas.
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