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Yensy Aguilar Arroyo y Julio Peña, corresponsal
yaguilar @aldia.co.cr
Nicoya. -
La ola de sismos desatada en Guanacaste, que el sábado alcanzó un pico
alto con un temblor de 5 grados en la escala Richter, tiene temerosos a
sus habitantes, aunque estos siguen su vida con normalidad.
El último evento, sentido en comunidades de Nicoya,
Nosara, Garza, Puerto Carrillo, Huacas, Carmona, Mansión, Caimital y
Jicaral, es uno de los más fuertes que se ha registrado en noviembre.
Este mes comenzó con un temblor de 4,3 grados el día 5.
Guillermina Juárez, quien vive en barrio Guadalupe de Nicoya, dijo estar preocupada.
“Siempre siento un poco de miedo, por eso hay que estar
con Dios, porque uno nunca sabe cuándo se podrá venir el temblor
grande”, afirmó.
Los guanacastecos no dejan de pensar en la probabilidad
de la ocurrencia de un fuerte terremoto en la Península de Nicoya, como
lo han indicado estudios científicos.
Leonor Cordero, quien administra un café internet en la zona, dijo que trata de mantener la calma, a pesar del último susto.
“Mi abuelita le contaba a mamá que para esta época es
normal que temblara por el cambio de la estación lluviosa a la seca.
Pero la vida sigue igual”, comentó.
Marino Protti, geólogo del Observatorio Vulcanológico y
Sismológico de la Universidad Nacional, explicó que el temblor del
sábado se debió a una falla interna local ubicada en la Placa del Coco.
Fuente: Periódico Al Día
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