Ese temblor, de acuerdo con nuevas evidencias del Ovsicori, tendría una
magnitud de 7,9 grados en la escala de Richter y provocará fuertes
daños a lo largo de una franja costera de Guanacaste y Puntarenas.
“Estamos a las puertas, cada vez más cerca, del umbral
de ruptura…”, advirtió Marino Protti, sismólogo del Observatorio
Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori).
El experto, quien lleva más de 15 años estudiando la
llamada falla sísmica de Nicoya, insistió en la necesidad de acelerar
“acciones preventivas” en cantones guanacastecos donde la fuerza del
terremoto será muy fuerte, al igual que en el Valle Central.
“Ni prendiéndole velitas al Espíritu Santo se podrá
detener esto. El terremoto es inevitable. Hay que preparar a la gente
para lo que viene, ojalá haya aún tiempo”, dijo Protti ante dirigentes
y vecinos de Guanacaste reunidos, el jueves y viernes en la sede del
Ovsicori en la Universidad Nacional (UNA) de Heredia.
Ese encuentro fue promovido por la Comisión Nacional de
Emergencia (CNE) tras valorar los nuevos indicios. “Solamente la
organización, la prevención y la transferencia de información hacia la
comunidad nos protegerán de un gran desastre”, dijo Douglas Salgado de
la CNE.
Recordó que, semanas atrás, instalaron una bodega de
gran tamaño en la ciudad de Cañas, Guanacaste, “que permitirá responder
rápidamente a cualquier evento y alimentar las bodegas locales, si
fuera necesario”.
El último terremoto en la península de Nicoya, de 7,7
grados en la escala de Richter, se dio el 5 de octubre de 1950 y, desde
entonces, “viene acumulando energía para el próximo sismo que será más
fuerte”. Cincuenta años antes, en 1950, se dio otro terremoto de
magnitud similar en la zona y otro en 1853. La hipótesis es que
aproximadamente cada medio siglo esa región genera un terremoto de gran
magnitud.
El de 1950 provocó un pequeño tsunami con olas de dos a
cuatro metros de altura. En la costa de Sámara y Nosara el terreno se
levantó casi un metro.
Protti aseguró que “la zona epicentral” del terremoto
se registrará cerca de tierra firme, por lo que es de esperar severos
daños en pueblos costeros de la península.
Recordó que en algunos sectores, como en playa Guiones,
hay postes del tendido eléctrico “dentro del mar”, parte de la
evidencia del “proceso de ruptura” que se ha venido generando en la
falla sísmica. “Hay que prepararse”, dijo.
El Ovsicori, basado en estudios recientes, estima que
el terremoto durará entre 50 y 60 segundos, a diferencia del terremoto
de Cinchona, el 8 de marzo, que se prolongó solo por ocho segundos.
Aunque generará un fuerte oleaje, Protti aseguró que
“no esperamos un maremoto como en otros países porque en el fondo
marino de la zona guanacasteca no hay condiciones para algo así”. Sin
embargo, advirtió que “en caso de temblor hay que alejarse de la costa”.
Prevención en marcha. Dirigentes como Mario
Acosta Cortés, del comité de emergencias de Nicoya, reconoció que urge
intensificar las medidas de prevención y, a partir de la otra semana,
irán casa por casa “instruyendo a la gente sobre lo que puede ocurrir
con el sismo”.
Otra dirigente, Eugenia Baltodano, de Hotel de Cañas,
dijo estar tranquila pero reconoció que la prevención es fundamental
para hacer frente “a lo que se venga”.
Fuente: http://www.nacion.com/