Costa Rica plantó un total de 1.300 árboles en el bosque costero de
playa Junquillal, en el Pacífico norte, para restaurar el área
forestal, reducir el calentamiento global y recomponer el ecosistema de
las tortugas baulas, animal en grave peligro de extinción.
Unas 300 personas han participado este mes en la reforestación del
bosque costero, para lo que se plantaron unas 30 especies nativas,
entre ellas el árbol de Guanacaste, ceibas, cedros, robles o manglares,
en un área de 1,3 hectáreas, indicó este lunes a Acan-Efe una portavoz
de la Asociación de Desarrollo de Junquillal.
La reforestación del bosque, que se englobó en el marco de la
celebración del día del árbol, es una medida para combatir el cambio
climático y el calentamiento global que ha dañado el ecosistema de las
tortugas baulas del Pacífico, una especie en peligro de extinción que
sólo desova en México y en la costa de Guanacaste, Pacífico norte de
Costa Rica.
El calentamiento de la arena de la playa, por falta de vegetación,
implica la pérdida total de los huevos de las baulas, que quedan
prácticamente cocinados por las fuertes temperaturas, detalló un
comunicado de la Organización no Gubernamental (ONG) WWF.
Por eso, la restauración del bosque nativo costero ayuda a refrescar la
arena y crea el ámbito ideal para la anidación de las tortugas marinas.
La población de baulas del Pacífico americano fue considerada durante
tiempo la más grande del mundo, pues en 1980 contaba con 91.000 hembras
maduras, mientras que veinte años más tarde sólo existían 2.000 adultos.
Pocas décadas atrás, la zona que se acaba de reforestar, Junqillal,
contaba con un bosque frondoso, que fue talado para la construcción de
una pista de aterrizaje que nunca se construyó, pues se consideró
inviable el proyecto en la área, indicó WWF.
La reforestación del bosque costero contó con la participación de la
Asociación de Desarrollo de Junqillal, WWF, Sistema Nacional de Áreas
de Conservación (SINAC) y de la Universidad Estatal a Distancia (UNED).
Fuente: http://www.rlp.com.ni/
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