La verdad monda y lironda pasa porque los pamperos
fueron mejores que los hasta anoche monarcas del futbol costarricense:
displicentes al principio; desesperados, al final; con nula
imaginación, todo el juego.
Esas luces que mostraron los dirigentes liberianos en la mesa para lograr la venia de alinear a tres jugadores castigados , le faltaron a los jugadores de la “S” para ganar el partido.
Gracias a Junior Ramírez, a Wálter Centeno le bajaron el switch y Saprissa se quedó a oscuras.
Huérfano de conductor, los hasta anoche pentacampeones
privilegiaron el músculo sobre la neurona; sobre todo, cuando el reloj
los ahogaba.
Entonces vimos un equipo local precipitado, nervioso y sin cabeza fría para encontrar el camino a la puerta de Álvaro Mesén.
Saprissa cuenta –hasta obvio es decirlo– con jugadores
de talento en sus líneas; sin embargo, la gran mayoría son jóvenes y
acusaron la falta de “callo”.
Experiencia. Liberia tienen jugadores de mucho
rodaje, algunos ya en el otoño de su carrera y anoche sacaron lo mejor
de su experiencia para lograr un triunfo que agota adjetivos y conmueve
al país futbolero hasta los tuétanos.
Mínor Díaz –uno de los “tres hombres del Tricoa”– fue uno de esos “colmilludos”.
El delantero fue quien habilitó a Sirias para que marcara el tanto, que a la larga sería histórico.
Una, dos..., tres veces se fajó Keylor Navas en ese
lance con el liberiano hasta que no pudo más, ante la pasividad de la
zaga de la “S”.
Hasta ese momento, el peligro mayor del juego habían
sido cortesía del mismo Sirias (19’ y 28’); mientras tanto, en el
Saprissa solo llegaba al área rival con centros malos o intrascendentes.
La pasividad de la “S” fue pasmosa y deben de haber
creído que el gol en contra solo era un pequeño contratiempo en la ruta
a la final..., y al nuevo hexa (bajo la gradería sur había una pequeña galería con recuerdos del hexa de los 70..., que luego desapareció).
El punto es que ese gol se hizo enorme, Liberia no se quiso bajar del carruaje en que se le convirtió su calabaza de Cenicienta y Saprissa nunca supo qué hacer. Fin.
Hoy medio país está con la boca abierta; la otra mitad, se ríe.
Fuente: http://www.nacion.com/