Son jóvenes y habitan allí desde hace ocho meses
No hay registro de otro ‘hogar’ de
estos animales en todo el Pacífico oriental.
Científicos buscan explicación
estudiando su hábitat y su comida.
Con ayuda de unos pescadores, un grupo de científicos descubrió en
punta Coyote, en Guanacaste, una población de al menos 15 tortugas carey
adolescentes –de entre tres y cinco años– que residen allí desde hace
unos ocho meses, algo que hasta ahora no se creía posible.
A pesar de que se conocía la existencia de dos poblaciones residentes de
tortugas carey en el Caribe del país –específicamente, en Cahuita y en
isla Uvita–, esta es la primera vez que los científicos detectan una
población de estas tortugas viviendo en todo el Pacífico tropical.
Las tortuga carey (Eretmochelys imbricata) es una
especie marina que se distingue de las demás porque es pequeña y tiene
un caparazón ovalado y escamado.
Su población se
encuentra en grave peligro de extinción debido a la pesca indiscriminada
para hacer artesanías con su caparazón. Es mucho más común en el Caribe
que en el Pacífico del orbe.
“Hasta ahora se sabía
poco de las carey del Pacífico, pero se creía que las jóvenes de la
especie se pasaban los días migrando por las profundidades y no
permanecían en un solo lugar”, dijo Randall Arauz, científico y director
del Programa de Restauración de Tortugas Marinas (Pretoma).
“Es por eso que esta población residente de tortugas carey
de Guanacaste abre una nueva línea de investigación para entender a
estos animales tan hermosos”, agregó.
En la
investigación también participan expertos del Centro de Investigación en
Ciencias del Mar y Limnología (Cimar) de la Universidad de Costa Rica
(UCR) y de la Universidad de Baja California Sur, México.
El estudio. Con el fin de descifrar por qué estas 15 tortugas
decidieron afincarse en aguas del Pacífico nacional, los expertos se
tiraron, literalmente, al agua.
“Muchos de los
estudios nacionales de tortugas se hacen normalmente desde la playa en
época de anidación porque solo se tienen los recursos para ello. Sin
embargo, ahora estamos hablando de tortugas adolescentes que están en el
agua, y, por eso, decidimos buscar el barco necesario y seguirlas en su
hábitat para saber qué hacían, comían y cómo se movían”, explicó el
especialista Arauz, que trabaja en la región desde el 2002.
Para monitorear las carey, se hizo la investigación en tres
áreas: observación sobre el agua y debajo de ella, marcaje con placas
metálicas y seguimiento con radares que emiten señales ultrasónicas.
En todos los casos, los expertos utilizaron trasmallos
para capturar a las tortugas y luego analizarlas. De igual manera se
colocaron las placas metálicas –del tamaño de la uña del dedo gordo del
pie– en las aletas, y los radares acústicos –del tamaño de una llave
maya–.
Resultados preliminares. Aunque los expertos enfatizan que no se
tienen aún resultados concluyentes de estos esfuerzos, la evidencia
preliminar sí les permite sugerir que el área donde viven esas tortugas
tiene una dimensión de al menos unas 40 hectáreas.
“Los
dispositivos acústicos nos permiten ver sus movimientos y asegurar que
no se salen de esta área, es decir, que han estado todo este tiempo en
el mismo sitio. “La pregunta siguiente es: ¿qué están haciendo?”, dijo
Arauz.
Según explico, los expertos creen que conocer
la biología del sitio será clave para responder esta interrogante. Hasta
ahora especulan que la temperatura cálida del agua –de unos 29 grados
Celsius– podría estar favoreciendo la proliferación de invertebrados
como las esponjas de mar. Estos pequeños animales son prioritarios en la
dieta de las carey.
“Hemos visto que el contenido
estomacal de algunos de estos reptiles analizados coincide con el
ecosistema que se ve cuando uno bucea en el área, es decir, las mismas
esponjas que se comieron se ven en el área”, explicó la biologa Astrid
Sánchez, del CIMAR.
Además, al igual que ocurren con
las poblaciones residentes de carey del Caribe, el estudio allí confirma
la predilección de esta especie de tortugas por zonas marinas con
fondos rocosos y arrecifes.
En el corto plazo, se
explorarán sitios como Cabo Blanco, Corosalito y Punta Pargos –en
Guanacaste– para detectar si hay otras poblaciones residentes de
tortugas carey en el Pacífico nacional.
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