Photos: Franck &
Christinne Dziubak,Andrés Benavente, Joel Marchal
Los alrededores del Volcán Tenorio alojan paisajes exuberantes y una
serie de bellezas muy especiales y allí, entre bosques y montañas, se
esconde el privilegiado escenario de un inusual espectáculo natural.
El Parque Nacional Volcán Tenorio,
protege 12.872 hectáreas de bosque lluvioso primario casi intacto que sirven de
resguardo a una inmensa diversidad de vida.
Junto con ser hogar de un excepcional fenómeno de la naturaleza, esta área
cuenta con una amplia gama de atractivos, que en conjunto hacen que
visitarla y recorrerla, sea una experiencia única y llena de ricos matices.
La estrella indiscutida del parque es el atípico Río Celeste, cuyas aguas color
cielo intenso maravillan a todos los visitantes. Haciendo el recorrido río
arriba, uno verá las celestes aguas estirarse en una impactante cascada, luego
encontrará al río reposando en calmas lagunas y un poco más arriba, descubrirá
la fuente misma del espectáculo: el lugar donde las aguas adquieren su vivo y
original color a cielo. La ciencia nos dice que la coloración celeste se
produce por una reacción química entre los vapores termales que emanan desde el
fondo y el carbonato de calcio que llega al río desde un pequeño riachuelo. Sin
embargo, un dicho local propone una teoría muy distinta que dice: “Cuando Dios terminó
de pintar el cielo, lavó sus pinceles en Río Celeste”.
Tal vez fue al lavar los pinceles, que Dios también dejó caer sobre el área un
poco de vida extra, pues estas tierras son hogar de una inusual variedad de
especies. Dentro de estos poco más de 100 km2, habitan la mayoría de los
felinos del país, albergando jaguares, pumas, manigordos u ocelotes y causeles.
También residen en el parque todas las especies de grandes mamíferos de Costa
Rica como dantas, zaínos, agutís, osos hormigueros, pizotes, mapaches y 3 de
las 4 variedades de monos del país (aulladores, cariblancos y monos ardilla o
tití)
Se puede observar una gran variedad de aves como el pájaro sombrilla, tucanes,
pájaro campana, zopilotes cabecirrojo, pava crestada, colibríes y varias
especies de halcones.
Dentro del parque también existen pequeñas fuentes termales naturales y un
impresionante mirador sobre el dosel.
No lejos del parque, se encuentra la Reserva Indígena Maleku, donde se puede
conocer esta cultura, interactuar con su gente y vivenciar por unos instantes
su particular forma de vida.
También puedes hacer rafting bajando por el Rio Tenorio que ofrece una buena
aventura descendiendo rápidos de nivel III y IV.
La entrada al Parque Tenorio está en las cercanías de Bijagua, un pequeño
poblado habitado por gente muy amable y decidida a desarrollar su turismo de
una manera armónica y sostenible.
En las cercanías del sereno pueblo de Bijagua, está el Hotel Tenorio Lodge,
nuestro primer refugio en este viaje. El lugar nos regaló unas formidables
vistas al volcán, unos hermosos jardines tropicales y unas habitaciones cálidas
y confortables, todo en una atmósfera exquisitamente apacible.
El hotel parece estar en la ruta natural de mamíferos y aves, que pasean con
libertad por los jardines, sin incomodarse para nada con nuestra presencia ni
con nuestra acosante curiosidad.
En los días siguientes, nos fuimos a conocer Celeste Mountain Lodge, otro
eco-hotel del área cuya dedicada búsqueda de la sostenibilidad había llamado
fuertemente nuestra atención. Una vez en el Lodge, descubrimos con gusto que
todo en el sitio, está diseñado buscando minimizar el impacto ambiental y
facilitar la interacción entre los huéspedes y el entorno natural.
Ambos hoteles son un buen ejemplo de turismo responsable y desarrollo armónico
y ambos cuentan con todas las comodidades modernas, pero con un menor impacto
ambiental.
Río Celeste es un tesoro muy especial de este país. El parque que lo protege y
sus alrededores, son una visita que todos los amantes de la naturaleza
disfrutarán a fondo.