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Liberia,
Guanacaste. La crisis financiera, originada en Estados Unidos, la lucha permanente de las comunidades por el agua y las violaciones a las leyes ambientales impacta en Costa Rica a las inversiones destinadas al turismo, principalmente en la provincia de Guanacaste.
Aunque representantes de varios proyectos
multimillonarios, como Punta Cacique, en el distrito de Sardinal,
Carrillo, en esta provincia, afirmaron que el proyecto estará
paralizado por falta de inversionistas, lo cierto, para dirigentes
ambientalistas, es que no tienen agua para seguir.
Gadi Amit, de
Confederación Guanacasteca, aseguró que la presión popular en
diversos campos como el legal por afectación del ambiente, medios de
comunicación y la pelea en las calles por la defensa del recurso
hídrico, por parte de las comunidades, han sido detonantes para paralizar unas dos docenas de proyectos.
Crisis
Por su parte, los desarrolladores
inmobiliarios que pretenden construir hoteles, campos de golf,
marinas y villas de descanso en Guanacaste, aseguran que están
esperando mejores condiciones financieras, debido a la debacle del
sistema financiero en los Estados Unidos, que afecta a todo el
planeta.
El proyecto insignia de la supuesta inversión extranjera es
Punta Cacique, propiedad de Steve Case, magnate de América Online, y
de los tenistas André Agassi y Steffi Graf, que fue anunciado hace
más de 18 meses con gran fanfarria por el presidente de Costa Rica,
Oscar Arias y su séquito de ministros.
Dicho proyecto se
encuentra paralizado porque no cuenta con agua, y la propuesta de
sobreexplotar el acuífero Panamá, en Sardinal, ha chocado con la
realidad porque afectará el recurso para consumo humano.
Para
dirigentes del Comité de Defensa del Agua de Sardinal, muchos de los
posibles clientes de Punta Cacique, principalmente estrellas de
Hollywood, identificadas con la ecología, no estarían dispuestas a
invertir en proyectos cuestionados por la contaminación ambiental, ya
que les dañaría su imagen. La inversión de este proyecto asciende a 800
millones de dólares, mientras que en esa situación estarían tres
proyectos más, que suman
una inversión de 420 millones de
dólares.
Ambiente
Por otra parte, varios proyectos
fueron paralizados por el Tribunal Ambiental Administrativo (TAA),
por la destrucción ambiental que han causado, la falta de
inversionistas y también más de una veintena que no han podido
explotar el acuífero de Sardinal.
En la zona de Sardinal, al menos 22
proyectos inmobiliarios para canchas de golf, hoteles y villas con
vista al océano Pacífico, trabajan a media máquina y otros están
suspendidos por la lucha que da la comunidad contra la explotación
del acuífero que nutre de agua a la población.
Trabajadores de un
proyecto que se construye con vista al mar, en el Golfo de Papagayo,
dijeron que ahora trabajan sólo diez de más de 50 hombres que
laboraban porque las obras fueron suspendidas, ya que no cumplieron
con todos los permisos de ley, además de la falta de agua.
Otros
se encuentran abandonados porque el TAA los cerró, ya que hicieron
cortes de casi 90 grados en los cerros, afectan humedales y destruyeron
bosque primario y secundario, donde habitan los monos congo, así como
otras especies endémicas.
De acuerdo con los
dirigentes del Comité de Sardinal, “corren buenos vientos para el
ambiente con el colapso financiero internacional, lo que permitirá
un respiro para afinar más la organización y continuar con la lucha”.
Coincidieron en que a pesar de ese respiro, no se debe
bajar la guardia y la presión en todos los ámbitos debe continuar,
principalmente en lo legal y en la
calle.
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